Portada entre números primos (flickr)

Al principio, como os dije, me costó entrar en la lectura. De hecho leí los dos primeros capítulos y me empujó a seguir leyendo que era el libro del club de lectura y vuestras voces diciendo que continuara. Pensé que cada capítulo era una historia independiente (justo había leído uno de  cada uno de los dos personajes), algó así como relatos separados, y con un tema desolador, triste, desagradable.

Seguí leyendo y las historias se mezclaron. De dos “atacadas” más se ha terminado el libro. Sorprendida he ido pasando de página en página, a través de un argumento que no se me hacía familiar.

¿Es una novela de soledad? Sí, si lo pienso sí, pero por encima está el mundo interior revuelto, personas atrapadas en su propio cuerpo que ni se mueve ni responde a los estímulos que dicta la  mente. En mí producen agobio, por encima de la soledad con que todo el mundo reconoce al libro.

Lectura rápida, prosa sencilla… pero fascinante cuando al terminar recabo en los 26 años del autor. Esto sí que me ha parecido fascinante.

Expositor animación a la lectura (flickr)