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Como he visto que el poema de Salinas tiene bastantes visitas, voy a escribiros un comentario de texto sobre el mismo. Me interesa especialmente por ser un comentario de un poema, que este año los tenemos marginados en favor de los comentarios de prosa.

ESTRUCTURA: se divide en dos apartados.

El primero del verso 1 al 11, donde Salinas habla de su deseo: liberar la luz de la bombilla.bombilla

El segundo del verso 12 al 23, donde el poeta se imagina cómo será el momento posterior a esa liberación de la luz, cómo se producirá la fusión entre él y su “amada eléctrica” con la noche como fondo.

MÉTRICA: es una silva, combinación libre de versos endecasílabos y heptasílabos. No obstante Salinas, como suele ser habitual en sus versos, introduce variaciones: no hay rima -excepto alguna asonancia dispersa- y existe una ruptura métrica en el verso 19 que cuenta sólo con tres sílabas.

ANÁLISIS DEL TEXTO:

PRIMERA PARTE. Comienza con ambigüedad, con el adverbio afirmativo “sí”, y los versos siguientes siguen sumergiéndonos en la indecisión y las preguntas: ¿a quién se refiere el pronombre “la” del segundo verso?, ¿quién es ella? De los versos 2 al 7 se nos habla de alguien prisionero y vigilado en un castillo de cristal. No sabemos más. El poeta sólo desea que sepamos dónde está ella y que , por la noche, él la soltará. Y hasta el verso 11, “Apretar un botón”, no quedan respondidas nuestras preguntas y se descubre que el ser al que se refiere Salinas no es una mujer sino algo mucho más banal: una bombilla eléctrica, lo cual hace que se comprenda el origen del título, “Bujías”.

Salinas nos ha introducido en el mundo de la técnica a través de la luz de una bombilla que se convierte en la amante del poeta. Todo ello gracias a la metáfora que da vida a la bombilla: su cuerpo es un “castillo de cristal” y su alma es la luz. Y ese nuevo ser se halla vigilado por “cien mil lanzas-los rayos / cien mil rayos- de sol”. Son los rayos del sol (identificados hiperbólicamente con lanzas), es decir, la luz del día, lo que impide que la luz de la bombilla resplandezca por sí misma. De ahí que sea la noche el momento ideal para que la bombilla ilumine con toda su intensidad. Para ello es necesario cerrar las ventanas, ya que las estrellas “guiñadoras espías” (personificación y metáfora) pueden hacer desaparecer parte de la luz artificial de la bombilla.

Todas las metáforas aparecen entre guiones, lo cual pone de manifiesto la sencillez y fuerza de las palabras de Salinas.

SEGUNDA PARTE. La luz, personificada, se convierte metafóricamente en una mujer enamorada capaz de satisfacer plenamente el deseo de absoluto del poeta. Y, producida la fusión entre ambos, convertidos en “amantes eternos”, iniciarán juntos un largo viaje a través de “mares de blancura” (las páginas) en el cual la luz será la “musa dócil” capaz de acabar con la oscuridad y la noche que queda lejos de ellos, tal como se remarca en el único verso trisílabo “afuera”.

Los dos últimos versos son especialmente poéticos: se refiere a la luz a través de dos sintagmas, “artificial princesa” y “amada eléctrica”. Esta doble combinación de adj+sust y sust+adj significa la síntesis, la identificación definitiva que Salinas hace entre la bombilla y la mujer.

CONCLUSIÓN: Es sorprendente la originalidad creadora de Salinas, capaz de convertir un hecho tan usual como encender una luz en algo mágico y cargado de poesía. Es una muestra más del arte de Salinas para cantar al amor.

Estamos ante un ejemplo de la sencillez de Salinas, tanto en el lenguaje como en la métrica, pero sin ocultar la profunda mirada del poeta, capaz de ahondar en las realidades e ir más allá, en busca de lo absoluto. No en vano dijo en una ocasión:

“La poesía es una aventura hacia lo absoluto. Se llega más o menos cerca, se recorre más o menos camino: eso es todo”.

Dentro de su trayectoria literaria, este poema pertenece a Segundo azar (1929) que se inscribe dentro de la primera etapa poética de Salinas. Por tanto todavía no había escrito sus dos grandes obras de madurez La voz a ti debida y Razón de amor, que han contribuido a convertirlo en el gran poeta del amor de la Generación del 27. Pero el camino ya estaba preparado.

Bombilla FlickrrLa influencia del surrealismo del poema que vamos a leer es clara: Salinas dedica sus versos a una bombilla, un objeto en apariencia insignificante y vacío de poesía. Pero él consigue elevarlo, dignificarlo, y lo hace gracias a una hábil transformación metafórica que consigue que la imaginación del lector se dispare: la bombilla aquí se convierte en una princesa encerrada en un castillo de cristal a la que el poeta debe rescatar. Toda una apasionante historia de amor.


BUJÍAS
Sí. Cuando quiera yo
la soltaré. Está presa
aquí arriba, invisible.
Yo la veo en su claro
castillo de cristal, y la vigilan
-cien mil lanzas- los rayos
-cien mil rayos- del sol. Pero de noche,
cerradas las ventanas
para que no la vean
-guiñadores espías- las estrellas,
la soltaré. (Apretar un botón.)
Caerá toda de arriba
a besarme, a envolverme
de bendición, de claro, de amor, pura.
En el cuarto ella y yo no más, amantes
eternos, ella mi iluminadora
musa dócil en contra
de secretos en masa de la noche,
-afuera-
descifraremos formas leves, signos,
perseguidos en mares de blancura
por mí, por ella, artificial princesa,
amada electrónica.

Sobre todo, ¡opina!

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