Hay libros que te enganchan, te hacen sumergirte en ellos y al mismo tiempo que devoras sus páginas no quieres que acabe la historia. ¿Alguna vez te ha pasado esto? Pues acércate a nuestro club, propón una nueva lectura y vente a los encuentros literarios para hablar sobre el libro.

Te indicamos la fecha en la que se va a comentar el libro, siempre a las 20:00 horas en los salones de CajaRioja de Arnedo, pero para aquellos que no puedan acudir también hablaremos sobre el libro en el instituto, en ratos elegidos: recreos, cafecitos, comidas de claustros… ¡Anímate y lee!

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Encontrarás en esta página:

-Paolo Giordano, La soledad de los números primos

-Bernardo Atxaga, El hijo del acordeonista


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PAOLO GIORDANO

LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS

CURIOSIDADES DEL AUTOR Y DE LA NOVELA

Paolo Giordano

Paolo Giordano nació en 1982 en Turín y es licenciado en Física Teórica, actividad a la que sigue dedicándose. Con ésta, su primera novela, y con sólo 26 años, ha ganado prestigiosos premios literarios en Italia. La obra se ha traducido a más de veinte idiomas y se está preparando una película sobre ella.

De las numerosas entrevistas que ha concedido debido al enorme éxito de la novela se han descubierto algunas curiosidades.

El título de la novela fue elegido por Antonio Franchini, editor de Mondadori, en octubre de 2007. Giordano lo había titulado originalmente “Dentro y fuera del agua”, que permanece como título del quinto capítulo. La elección de la portada la efectuó el propio Giordano: muestra un rostro intencionadamente ambiguo, que finalmente se convirtió en uno de los factores que contribuyeron al éxito de la obra. Muchas personas han declarado en la presentación del libro que “se habían sentido inducidas a comprarlo” por la mirada de la portada. La dedicatoria del libro (“A Eleonora, porque en silencio te lo había prometido“) está dirigida a una amiga de tiempos del Liceo, que según el propio autor ya no “está” en la actualidad.

Giordano es un tipo ordenado que estudió ciencias y que cayó en la literatura como extensión lógica del placer que encuentra en estar solo y, sobre todo, por obra y arte del aburrimiento, acaso el sentimiento más poderoso que existe, “mucho mas que el amor“, comenta. “Creo que el amor es parte del problema más que de la solución. Porque lidiamos con ideas demasiado definidas de lo que el amor debe ser. Eso nos provoca un estrés enorme. Debemos lograr algo y ese algo tal vez no llega. La televisión es el medio que más ha ayudado a estereotipar esta idea del amor. Vivo en Italia, sé que todo lo malo sale de la televisión“.

En sus propias palabras, La soledad de los números primos, es una historia de amor frustrado adolescente, soledad metafísica y anorexia accidental, protagonizada por dos jóvenes (Mattia y Alice) tan confundidos por la vida que terminan convirtiéndose en números primos gemelos, aquellos entre los que siempre se encuentra un número par.

……………………………….(fuente de texto e imagen: elpais.com 20/03/09)

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LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS

Portada de la novela (flickr)

¿Cuál es el gancho de la novela? Un inicio con una fuerza inusitada; una forma de narrar adusta, seca, muy real, con una prosa muy directa; una presentación de los personajes impactante te hacen desear conocer el transcurso del resto de la historia.

Las vidas, irremediablemente conectadas pero al mismo tiempo separadas, de Mattia y Alice se nos desarrollan en diversos momentos temporales, en una vida nada fácil para ninguno de los dos, desde el suceso traumático que cada uno de ellos vivió en su infancia que marcará la trayectoria vital de ambos como un estigma. Después la adolescencia, con la crueldad de los compañeros, que les pone día a día al borde del precipicio. Y por último la edad adulta, en la que van tomando decisiones como pueden, sobreviviendo, construyendo con retales el destino que en realidad no desean.

Atisbamos el interior de los dos protagonistas, cargados de sufrimiento y, con ellos, se nos muestran trazos de la sociedad actual, implacable y cruel con los diferentes. Quizá la clave resida en que todos nos sentimos en algún momento como Mattia y Alice, solos, incomprendidos y con ganas de escapar.

En el fondo la verdadera protagonista es la soledad: “Son números solitarios, sospechosos, y por eso encantaban a Mattia, que unas veces pensaba que en esa serie figuraban por error, como perlas ensartadas en un collar, y otras veces que también ellos querrían ser como los demás, números normales y corrientes, y que por alguna razón no podían

-Pincha aquí para leer otra crítica de la novela.

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BERNARDO ATXAGA

EL HIJO DEL ACORDEONISTA

SOBRE EL AUTOR

Bernardo Atxaga, pseudónimo de Joseba Irazu Garmendia, nació en Asteasu (Guipúzkoa), en 1951. Licenciado en Ciencias Económicas y en Filosofía y Letras, ha trabajado como maestro, librero, economista, guionista de radio… El reconocimiento le llegó con Obabakoak, libro por el que obtuvo varios premios, entre ellos el Nacional de Narrativa y el Premio de la Crítica. A otros títulos como Un hombre solo o Esos cielos hay que añadir un buen número de cuentos infantiles y libros de poesía como Poemas Híbridos (Premio Cesare Pavese 2003 en su versión italiana).

Atxaga rinde homenaje en esta novela a la lengua vasca y convierte “la relación de los personajes con la lengua, con las palabras, en un tema más del libro“. Muestra también cierta preocupación por el futuro que le pueda esperar al idioma que aprendió de niño aunque no sólo a él porque “cuando uno coge el diccionario de María Moliner, ve que de cada 20 palabras hay ocho como mínimo que ya no se utilizan”.

El escritor está “absolutamente convencido” de que el terrorismo en el País Vasco tiene los días contados “porque es imposible no ver el sinsentido de una banda como ETA“, asegura. “Yo diría que el terrorismo ha terminado a todos los efectos, salvo en lo relacionado con sus manifestaciones violentas, que también da la sensación de que van atemperándose. Los terroristas de ETA deben sentirse muy solos porque nadie les empuja ya a actuar así“, afirma el escritor vasco. Atxaga no ha querido soslayar esta cuestión en la novela, pese a “su dureza” y a que sabe que habrá quienes no compartan su visión del problema.

Con El hijo del acordeonista el escritor se despide definitivamente de Obaba, ese lugar imaginario unido a su infancia y juventud que a lo largo de tanto tiempo le ha servido para novelar el pasado y el presente del País Vasco. “Me da la sensación de que, cuando uno llega a los 50, todo lo que me demanda la vida como respuesta ya no es relativo al mundo de mi infancia y juventud, que es el eje de lo que he escrito hasta ahora. Con este libro he querido dejar ese libro bien cerrado, como un armario bien ordenado. No es tanto que me vaya de Obaba como que me sacan de él las cosas de la vida“, asegura.

SOBRE LA NOVELA

Portada del libro

Nos traslada a ese territorio mítico que cargado de sentimientos, nostalgia, afectos, recuerdos de la infancia, traiciones, costumbres perdidas, ensoñación, melancolía, tristeza, compromiso… en definitiva: a la memoria.

Es ese mundo desaparecido el que rescata Atxaga para contarnos la historia de dos amigos, Davida (el hijo del acordeonista) y Joseba. Funde el tiempo desde la posguerra hasta final de siglo, funde el espacio desde Obaba hasta California, funde verdugos y víctimas hasta que la frontera entre ambos se difumina intercambiando sus papeles, funde voces, para contarnos desde distintas perspectivas los mismos hechos, aunque, en realidad, todas acaban siendo la misma voz: la del propio Atxaga.

Pero, sobre todo, El hijo del acordeonista es un motivo, una excusa para rescatar las palabras, todas aquellas palabras que poco a poco se van olvidando y conducen al ostracismo del propio idioma.

Y para que esas palabras no se olviden, inventa, para compartir con sus hijas, un juego un tanto contradictorio: guardan las palabras en cajitas de cerillas y las sepultan para que recobren vida de nuevo. Un intento, casi, desesperado de preservar el lenguaje, único instrumento para expresar “los sonidos del campo, los olores de la casa, los colores de un amanecer, las manos con las que el herrero doma el metal o el carpintero la madera son sensaciones que hay que saber nombrar para retenerlas y que el paso del tiempo no las sepulte“.

Leyendo “El hijo del acordeonista”

Tampoco se elude en esta novela ningún tema por conflictivo que sea, la Guerra Civil, la dictadura, los primeros grupos independentistas vascos (no se menciona a ETA), la animadversión del propio David hacia su padre (el acordeonista) como consecuencia de un pasado oscuro y de colaboracionismo con los represores de la posguerra.

Atxaga regresa a Obaba para despedirse de ella. Esta es, también, una novela sobre la diáspora. El propio David deja con tristeza su tierra a sabiendas de que ya no volverá más. Esa es la razón de comenzar a escribir en el cuaderno, que posteriormente utiliza Joseba (nombre verdadero de Atxaga) para contarnos la historia.

Y para abrir boca, disfrutad de un pequeño fragmento de las primeras páginas del libro: “Mi primera patria, la patria de mi infancia y de mi juventud, fue un lugar llamado Obaba. Las pocas veces que me alejé de allí por un tiempo, como el verano que fui enviado por mis padres a un colegio de Biarritz, o el invierno siguiente, cuando viajé con ellos a Madrid, no me sentí mejor que aquellas víctimas de la relegatio (como Ovidio) que eran desterradas al mar Negro, y ni una sola noche dejé de preguntarme cuándo podría regresar”.

………………………………(fuente: agencia EFE 10/09/04. Fotos:atxaga.org, Flickr)

GUÍA DE LECTURA

Descárgate aquí la guía de lectura de El hijo del acordeonista.

(fuente: biblioteca de Barañain)