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Contra la violencia de género)

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Maite, Rebeca, Andrea y Marta eligen MALO, de Bebe.

Apareciste una noche fría
con olor a tabaco sucio y a ginebra,
el miedo ya me recorría mientras cruzaba
los deditos tras la puerta.
Tu carita de niño guapo se la ha ido
comiendo el tiempo por tus venas
y tu inseguridad machista se refleja
cada día en mis lagrimitas.

Una vez más no, por favor, que estoy cansada
y no puedo con el corazón,
una vez más no, mi amor, por favor,
no grites, que los niños duermen.

Voy a volverme como el fuego,
voy a quemar tu puño de acero,
y del morao de mi mejilla saldrá el valor
pa cobrarme las heridas.

Malo, malo, malo eres,
no se daña a quien se quiere, no;
tonto, tonto, tonto eres,
no te pienses mejor que las mujeres.
malo, malo, malo eres,
no se daña a quien se quiere, no;
tonto, tonto, tonto eres,
no te pienses mejor que las mujeres.

El día es gris cuando tú estás
y el sol vuelve a salir cuando te vas,
y la penita de mi corazón
yo me la tengo que tragar con el fogón.
mi carita de niña linda
se ha ido envejeciendo en el silencio,
cada vez que me dices puta
se hace tu cerebro más pequeño.

Voy a volverme como el fuego,
voy a quemar tu puño de acero,
y del morao de mi mejilla
saldrá el valor pa cobrarme las heridas.
Malo, malo, malo eres,
no se daña a quien se quiere, no;
tonto, tonto, tonto eres,
no te pienses mejor que las mujeres.
malo, malo, malo eres,
no se daña a quien se quiere, no;
tonto, tonto, tonto eres,
no te pienses mejor que las mujeres.
malo, malo, malo eres,
malo eres porque quieres;
malo, malo, malo eres,
no me chilles, que me duele.
Eres débil y eres malo
y no te pienses mejor que yo ni que nadie,
y ahora yo me fumo un cigarrito
y te echo el humo en el corazoncito.

no-mas-miedo

HABEAS CORPUS, NI UNA MÁS:

Ni una más,ni una sola víctima más. Ya no más.

Ni el más leve gesto de ambigüedad. Ni una más.

Ni una actitud tendente a justificar la violencia contra la mujer como algo natural.

El macho está sumergido en plena crisis de valores.

Observando perplejo cómo su mundo se viene abajo.

Se siente acorralado y herido en su fuero interno.

Se siente amenazado y más víctima que verdugo.

El gallo del corral pierde su autoridad.

Se cuestiona y pone en duda. Se desploma y se derrumba.

El gallo del corral se niega a claudicar.

A compartir su hegemonía y a perder supremacía. Ni una más.

Ni una simple y llana humillación más. Ya no más.

Ni un solo ataque contra su dignidad. Ni una más.

Ni una mujer rendida a la autoridad o sometida al gobierno del falo y presa del “qué dirán”.

El macho está receloso. Su figura pierde peso.

Ve cómo sus privilegios son superados por el paso del tiempo.

Se siente traicionado por los de su propia especie.

Se niega a ceder paso y piensa morir matando.

El gallo del corral pierde su autoridad (…)

Se desploma y se derrumba. El gallo del corral se niega a claudicar.

A compartir su hegemonía y su supremacía.

Ya ni una más. Ni una sola víctima más.

Maite elige de Habeas Corpus, NACIDA PARA SER DE UN SALVAJE

habeasDesde siempre, ya desde el primer instante mi educación estuvo abrazada al silencio.

Ese silencio que de forma definitiva convertiría mis palabras en el eco de las tuyas.

Desde entonces, o sea desde siempre, persigo un mundo libre en el cuál sentirme libre.

Libre de reproches, libre de lamentos, libre de ser yo quien tenga que decir lo siento… lo siento

De mi no se esperaba ningún otro testimonio que el llanto, llanto por ti, llanto por él, llanto por los otros, vosotros.

Para cuándo nosotras . Cuánto ¿Cuándo?, cuánto tiempo de silencios.

Mi mente es el producto de aquello que tu has querido.

Mi cuerpo el resultado de aquello que has deseado.

Cosificado, comprado y vendido como una mercancía a la ponéis un precio. Necios.

Nada, desde la cuna he sido condenada a un régimen de insultos, de gritos y golpes.

Reconociendo antes la represión que la caricia, haciéndome sentir más inferior que diferente.

Mutilasteis mi cuerpo justo a la vez que mi mente.

Mi lugar debía estar al lado de ese gran hombre, su sombra, su espejo, su descanso, mi desgracia.

A eso me obligasteis, eso me enseñasteis, a ofrecer una sonrisa aún detrás de una paliza.

Muecas de aprobación cuando no de puro agrado.

Ajena a mí misma, fiel al sufrimiento. He llegado a sentir asco de mi propio sexo.

Sola en su casa, sola en su cama, sola en su todo puesto que mío no era nada.

Testigo de cómo hacíais oscilar mi propia imagen entre la de una puta y la de una perfecta madre.

Entre golpe y golpe he sido nadie, entre golpe y golpe he sido nada.

Entre golpe y golpe, nacida para ser de un salvaje.

Por mi doble condición a la vez: la de ser pobre y la de ser mujer.