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Nunca podré olvidar tus ojos,

nunca podré olvidar tu voz, y estás tan lejos,

cómo pude pensar que yo te iba a gustar

si para mí en tus sueños no hay lugar.

.

Nunca podré olvidar tu risa,

nunca podré olvidar el momento en el que te conocí,

cómo pude pensar

si seré parte de tu vida alguna vez.

Volverán las oscuras tormentas

en tu balcón sus aguas a estrellar,

y otra vez las gotas en los cristales

jugando llamarán.

.

Pero aquellas que el aire se llevaba

pequeñas, diminutas, difíciles de contemplar,

aquellas que sabían el camino,

esas… ¡No volverán!

.

Volverá la hermosa primavera,

a tu jardín ella asomará,

y a pesar de todo lo pasado

las flores brotarán.

Tú eras el viento y yo la blanca

nube que desafía tu poder:

¡Tenías que pararte o arrastrarme…!

¡No pudo ser!

.

Tú eras el mármol y yo el frío

suelo que sujeta y rompe:

¡Tenías que estrellarte o que surcarme!

¡No pudo ser!

.

Risueña tú, yo soberbio: acostumbrados

uno a atacar, el otro a oponer:

estrecho el camino, inevitable el choque…

¡No pudo ser!

Derramaban sus ojos una lágrima

y en mi boca suspiraba su perdón.

Orgulloso habló y su llanto a sus pies cayó,

y una frase en mis labios expiró.

Yo voy por una senda, él por otra,

pero el amor verdadero nos une.

Yo digo aún: “¿por qué no hablé aquel día?”

y ella dice: “¿por qué no lloré yo?”

Mirando estábamos

los dos el firmamento;

su mirada clavaba

en el cielo negro.

Ni una sola estrella

veíamos, creo;

más guardábamos ambos

hondo silencio.

¿Cuánto duró?

Todavía es algo incierto

entonces nos miramos

los dos a un tiempo;

y fue un instante eterno

eso… sí puedo saberlo.

Siempre es fácil olvidar

aunque se haga sin pensar,

aun viendo la vida pasar,

nunca la vas a recordar.

Pero ahora no me voy a equivocar,

sé que voy a ganar,

todo va a salir genial;

ahora nada puede ir mal.

Lo voy a poder todo

nadie va a decir que puedo

o dejo de poder:

esta vez voy a vencer.

Despierta, tiemblo al escucharte.

Dormida, me atrevo a mirarte.

Por eso, alma de mi cama

yo velo mientras tú cantas.

Cuando cantas me duermo

como el café en un termo

y suspiro tu tierno

pelo.

Sobre todo, ¡opina!

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