El trabajo de expresión escrita de K., ¡te lo debía!

Es la típica persona que conoces y te quedas prendada de ella. Habla, habla mucho, habla por los codos y pasa por todos los temas; puede empezar hablando del tiempo y acabar hablando de política y sin aburrirte. Siente la música, la vive y la saborea, nota a nota, letra por letra. Pasea sus largos y finos dedos por las teclas de un piano, acariciando cada tecla.

Se hunde en cada línea de un libro y llega a ser el protagonista de cada novela. Es un alma libre, se pasea por cada escondrijo de su mente, y piensa, ¡le gusta mucho pensar!

Habla desde su madurez, pero actúa desde su niñez.

Los rizos de supelo caen por su frente y le acarician el cuello. Se levanta cada día pensando en una nueva aventura, queriendo salir de la rutina. Es diferente a los demás, no busca beber, no busca drogarse. Su única droga es la cultura, ¡el arte! Se pasea por las calles de Barcelona fijándose en todos los detalles, con la música retumbando en sus oídos.

Así es como le conocí yo, con un libro de Haruka Murakami entre las manos, sujetándolo como si de un tesoro se tratase. Y tengo claro que así es como quiero seguir conociéndolo.

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