De tanto mirar al reloj

me abandonó el tiempo.

Sigo aquí a tus pies

a merced del viento,

a la intemperie luchando

por tus sentimientos

convertidos en contratiempos.

Esperando a que deposites

tus ojos,

¡sólo un momento! En los míos,

y poder sonreírte y explicarte

que llevo aquí,

desde el principio.

Esperando escuchar un:

yo también te necesito.