Voy a “pensar en pequeño”, porque es verano y tengo tiempo para las cosas, para pensar despacio.

“En los últimos meses se han sentado a esta mesa y abordado los temas. Nunca habían hablado tanto. ¿Dónde está la cólera adolescente, el portazo, la furia muda que se suponía que era el rito de transición de Theo? ¿Todos esos impulsos se han sumido en los blues? Hablaron de Irak, por supuesto, de Estados Unidos y del poder, de la desconfianza europea, del Islam -su sufrimiento y autocompasión, Israel y Palestina, dictadores, democracia- y después de las cosas de chicos: de las armas de destrucción masiva, las barras de combustible nuclear, la fotografía por satélite, los lásers, la nanotecnología. En la mesa de la cocina, esto es el menú de principios del siglo XXI, el plato especial del día. Una reciente noche de domingo, Theo ideó un aforismo: cuanto más grande piensas, más gilipollas parece. Instado a que lo explicara dijo:flor

-Cuando pensamos en las cosas grandes, la situación política, el calentamiento de la tierra, la pobreza en el mundo, todo parece horrible, nada mejora, no hay nada que esperar. Pero si pienso en lo pequeño, en algo más cercano… por ejemplo, una chica que he conocido o la canción que vamos a componer con Chas, o en surfear por la nieve el mes próximo, entonces es estupendo. Así que voy a adoptar este lema: piensa en pequeño.”

(Ian McEwan, Sábado, 2005)

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