Me levanto muy temprano, somnolienta entro en la cocina donde me espera el desayuno. La noticia me despierta de pronto: ha muerto Mario Benedetti. Versos, fotos de canciones, imágenes, clases de Benedetti en el instituto se mezclan con las tostadas y el té.

benedetti2_flickrEn 1997 ó 1998 (aunque mi memoria guarda los recuerdos nunca es capaz de retener los años) lo vi en la Universidad de Valladolid. Ese hombrecito amable que subía hasta la mesa del escenario para recitar sus poemas, que explicaba los momentos puntuales de su vida en los que sus letras habían nacido, que se desnudaba ante un público ansioso de sus palabras. Qué público, el Paraninfo de la Universidad abarrotado: butacas, pasillos, no había ningún espacio libre, y todos con la respiración contenida y la emoción pendiente de sus palabras.

El día es de Benedetti: periódicos en la sala de profesores, comentarios, poemas recordados… Y viene lo mejor, la parte más emocionante: correo de Julia con poema de Benedetti y comentario de Blanca en el blog. ¿Os imagináis la emoción al ver que una alumna, que ya se fue del instituto el año pasado, se acerque de nuevo al blog? Me alegro por haber tenido aquellas clases con una selección de sus poemas y ese libro de relatos recién comprado en la biblioteca que te presté, porque no podíamos esperar, cuando aún estaba sin fichar. Aquí van las palabras de Blanca. (Gracias por el regalo)

A sus 88 años, consciente del final de sus días, nos deja un gran escritor, un mito de la literatura hispanoamericana y para mí en especial un excelente poeta que describía la vida, las cosas llanas y superfluas de esta realidad, que solo podía expresar con su mejor manera de comunicar pluma en mano , papel y como resultado su magnífica trayectoria profesional.

Decimos adiós a la espera de sus nuevas creaciones pero nos deja como última obra “testigo de uno mismo” y un trabajo que tenía entre manos “biografía para encontrarme”.
Pero me niego a despedirme de todo lo ya escrito, que por mucho que pase el tiempo nunca saciarán mis ansias de descubrir lo que él transmitía y menos aún extinguir en mi vida su poesía.


Blanca, Julia y todos los demás (los que habéis descubierto a Benedetti, los que acabais de acercaros a él, los que habéis leído conmigo en clase), sabed que estará donde menos lo esperéis:
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«Te dejo con tu vida, tu trabajo, tu gente, con tus puestas de sol y tus amaneceres. Sembrando tu confianza, te dejo junto al mundo, derrotando imposibles, segura sin seguro (…) Pero tampoco creas a pie juntillas todo. No creas, nunca creas, este falso abandono. Estaré donde menos lo esperes. Por ejemplo, en un árbol añoso de oscuros cabeceos. Estaré en un lejano  horizonte sin horas, en la huella del tacto, en tu sombra y mi sombra (…)». (Chau número tres)
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Te dejo con tu vida, tu trabajo, tu gente, con tus puestas de sol y tus amaneceres

Te dejo con tu vida, tu trabajo, tu gente, con tus puestas de sol y tus amaneceres

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Os escribo aquí una entrada antigua del blog, de febrero de 2008, un homenaje también a los alumnos de ese curso de Literatura Universal. Pinchad en el enlace:  TÁCTICA Y ESTRATEGIA. Espero que sigamos leyéndole.

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“Después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida”

Mario Benedetti

(fotos: flickr)