Leo este texto y pienso que es como mi blog. En este momento mi blog es un cajón, grande, lleno de cosas, fantásticas algunas y otras brillantes en lo cotidiano y efímeras, y todas ellas esperando salir a la vida virtual. Mis chicos y chicas, aunque vosotros conocéis los materiales porque pasan por nuestras manos en el insituto, estad seguros de que saltarán a internet. Prometido, sólo es cuestión de tiempo.

flickrEra difícil de definir lo que se guardaba en el cajón: cosas que no tenían un lugar natural, cosas que no tenían utilidad pero que no merecían ser tiradas, cosas que podrían arreglarse algún día. Cosas como pilas que no estaban del todo gastadas, tuercas sin tornillos, el asa de una tetera de gran valor sentimental, un candado sin llave o una cerradura de combinación cuyo númetro secreto era un secreto para todos, las canicas menos apreciadas, monedas extranjeras, una linterna sin bombilla, un único guante de un par amorosamente tejido por la abuelita antes de morir, el tapón de una bolsa de agua caliente, un fósil roto. Debido a alguna mágica inversión, todo lo espectacularmente inútil acababa llenando el cajón destinado a las herramientas prácticas.

(foto: flickr)

Lo espectacularmente útil también está en mi cajón. Lo veréis.

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