Estamos ante un ejemplo de la sencillez de Salinas, tanto en el lenguaje como en la métrica, pero sin ocultar la profunda mirada del poeta, capaz de ahondar en las realidades e ir más allá, en busca de lo absoluto. No en vano dijo en una ocasión:

“La poesía es una aventura hacia lo absoluto. Se llega más o menos cerca, se recorre más o menos camino: eso es todo”.

Dentro de su trayectoria literaria, este poema pertenece a Segundo azar (1929) que se inscribe dentro de la primera etapa poética de Salinas. Por tanto todavía no había escrito sus dos grandes obras de madurez La voz a ti debida y Razón de amor, que han contribuido a convertirlo en el gran poeta del amor de la Generación del 27. Pero el camino ya estaba preparado.

Bombilla FlickrrLa influencia del surrealismo del poema que vamos a leer es clara: Salinas dedica sus versos a una bombilla, un objeto en apariencia insignificante y vacío de poesía. Pero él consigue elevarlo, dignificarlo, y lo hace gracias a una hábil transformación metafórica que consigue que la imaginación del lector se dispare: la bombilla aquí se convierte en una princesa encerrada en un castillo de cristal a la que el poeta debe rescatar. Toda una apasionante historia de amor.


BUJÍAS
Sí. Cuando quiera yo
la soltaré. Está presa
aquí arriba, invisible.
Yo la veo en su claro
castillo de cristal, y la vigilan
-cien mil lanzas- los rayos
-cien mil rayos- del sol. Pero de noche,
cerradas las ventanas
para que no la vean
-guiñadores espías- las estrellas,
la soltaré. (Apretar un botón.)
Caerá toda de arriba
a besarme, a envolverme
de bendición, de claro, de amor, pura.
En el cuarto ella y yo no más, amantes
eternos, ella mi iluminadora
musa dócil en contra
de secretos en masa de la noche,
-afuera-
descifraremos formas leves, signos,
perseguidos en mares de blancura
por mí, por ella, artificial princesa,
amada electrónica.