Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.
 
Salime al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.
 
Entré en mi casa: ví que amancillada
de anciana habitación era despojos,
mi báculo más corvo y menos fuerte.
 
Vencida de la edad sentí mi espalda,
y no hallé en que poner los ojos
que no fuera recuerdo de la muerte
 

Desde mi punto de vista (soy totalmente partidaria de Góngora)este poema de Quevedo es de los pocos que merece la pena(quizá porque sean muy pocas obras en las que no se utiliza la desaforada burla contra el genial Góngora)

El poema en cuestón refleja nuestro cada vez más menguado país,es como si este poeta lo hubiese prececido en esta magistral pieza.

para mi rival más brillante.

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