59.jpgDentro de la segunda obra de teatro que estoy escribiendo (El amor no trae más que problemas II), he incluido tres grandes lamentos: uno de Ariadna, otro de Medea y el último de Eco. Cada una de ellas lo pronuncia después de haber sufrido un desengaño amoroso especialmente grande.

Esta obra se aleja bastante de la comicidad de la primera, pero no uedo evitar tenerle cierto cariño, por el trabajo que conlleva intentar adaptar el vocabulario.

Leed el lamento de Ariadna, y ya me contaréis qué os parece.