Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo (…)

Así es el poeta. En el primer verso el hombre, el ser individual, y en los dos últimos la historia y la geografía, el entramado colectivo. Poeta vivencial y testimonial.

En su poesía podemos encontrar distintos tonos, desde semejanzas con Juan Ramón Jiménez hasta posturas de denuncia.

A cada cosa por su solo nombre.
Pan significa pan; amor, espanto;
madera, eso; primavera, llanto;
el cielo, nada; la verdad, el hombre.

Sus mejores poesías incorporan diferentes registros del humor, sobre todo la ironía y la sátira.

El perfecto funcionario,
el ciudadano honesto,
tras largos años de servicios al Estado
y al onanismo -era de estado viudo-,
había logrado con el tiempo
una estructura ósea funcional
perfectamente adaptada al pupitre
sobre el que se inclinaba cada día
ocho horas…

El poema A la poesía condensa lo que permanece y varía del arte de Ángel González: quiere tomar la poesía…

Y sacarle a las calles,
despeinada,
ondulando en el viento
-libre, suelto, a su aire-
tu cabello sombrío
como una larga y negra carcajada.