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Hola!!!!!!!bufff hacia tiempos que no visitaba esto(me debería dar vergüenza jeje), bueno pues leyendo un poema me he acordado de las fantásticas clases de literatura de este curso y de todos mis compañeros y compañeras asi que os lo dedico a vosotros!!!!!
Al pie desde su niño
El pie del niño aún no sabe que es pie,
y quiere ser mariposa o manzana.
Pero luego los vidrios y las piedras,
las calles, las escaleras,
y los caminos de la tierra dura
van enseñando al pie que no puede volar,
que no puede ser fruto redondo en una rama.
El pie del niño entonces
fue derrotado, cayó
en la batalla,
fue prisionero,
condenado a vivir en un zapato.
Poco a poco sin luz
fue conociendo el mundo a su manera,
sin conocer el otro pie, encerrado,
explorando la vida como un ciego.
Aquellas suaves uñas
de cuarzo, de racimo,
se endurecieron, se mudaron
en opaca substancia, en cuerno duro,
y los pequeños pétalos del niño
se aplastaron, se desequilibraron,
tomaron formas de reptil sin ojos,
cabezas triangulares de gusano.
Y luego encallecieron,
se cubrieron
con mínimos volcanes de la muerte,
inaceptables endurecimientos.
Pero este ciego anduvo
sin tregua, sin parar
hora tras hora,
el pie y el otro pie,
ahora de hombre
o de mujer,
arriba,
abajo,
por los campos, las minas,
los almacenes y los ministerios,
atrás,
afuera, adentro,
adelante,
este pie trabajó con su zapato,
apenas tuvo tiempo
de estar desnudo en el amor o el sueño,
caminó, caminaron
hasta que el hombre entero se detuvo.
Y entonces a la tierra
bajó y no supo nada,
porque allí todo y todo estaba oscuro,
no supo que había dejado de ser pie,
si lo enterraban para que volara
o para que pudiera
ser manzana.
Vuelvo a publicar uno de mis escritos, esta vez va dirigido a mi bisabuelo, que murió hace 6 años, tal día como ayer 8 de febrero. Esta carta se la escribí hace unos dos años pero cada vez que la leo me trae los mismos recuerdos que entonces, espero que os guste.
Desde mi corazón hasta tus manos
Era un viernes por la tarde cuando todo esto pasó, yo estaba intranquila porque no me llegaban noticias de nada y ya era un poco tarde.El día no era el mejor, pues veníais de despedir a un ser querido que nos había abandonado la tarde anterior pero es el que eligieron para ti, bueno en realidad para eso ningún día es bueno, es cierto pero yo no podía hacer nada contra ese poder.La situación ya estaba orientada a ese final, sin embargo nadie lo quería, ni siquiera en broma. El día en el que caíste enfermo se me hundió el mundo aunque yo tenía la esperanza de que salieras de ese simple catarro que acabó siendo la causa de la mayor pérdida que he sufrido en toda mi vida.El médico te decía que no era preocupante que todo se pasaría y en parte tenía razón porque en parte se fue pero luego volvió.No te puedes imaginar la de tardes que me he pasado pensando en ti y la de cosas que te he dedicado. Recuerdo como si fuera ayer aquel ocho de febrero alrededor de las tres de la tarde cuando recibí la noticia de tu muerte, me derrumbé, me quería morir, no soportaba la pérdida del que hasta entonces había sido mi guía en esta vida, ahora, al escribir estas líneas tu imagen me viene a la mente, tus historias a la memoria pero sobretodo tu cariño y amor al corazón. Los ojos los tengo llenos de lágrimas y las manos me tiemblan al hablarte como si todavía estuvieras aquí.Quiero que vuelas, quiero volver a tenerte a mi lado para que me cuentes todo aquello que no pudiste contarme entonces y volvamos a tomarnos esos chocolates con churros en esas tardes de invierno que pasábamos al lado de la estufa de leña y que se pasaban rapidísimas escuchando tus experiencias de la vida, que no eran pocas.Por ahora yo me despido hasta la próxima vez que volvamos a tener una charla como esta y te pueda contar más alegría y más cosas de las que tú te puedas sentir orgulloso.Estate atento y escucha una voz que te llega desde aquí abajo y que no duda en chillar a los cuatro vientos que Te quiero mucho.
De una persona que todavía te recuerda y que siempre lo hará.
¿Qué es? Me pregunté la primera vez que mi cuerpo se estremeció al oírla.
Era una sensación indescriptible, estremecedora pero a la vez maravillosa, era un conjunto de sentimientos positivos que se apoderaban de mí ser cada vez que llegaban a mis oídos esas ondas cargadas de sonidos envolventes.
Cuando el sonido desapareció se llevó consigo esas sensaciones maravillosas que habían aislado mi cuerpo y mi mente del mundo durante los segundos que habían permanecido en el ambiente.¿Por qué? Me pregunté, ¿por qué tenía que desaparecer ese conjunto de sensaciones maravillosas, a las que yo llamé música, con aquellas ondas?
Yo lo veía injusto, así que decidí luchar por experimentar aquello cuando yo quisiera y cuando yo lo necesitase.¿Cuándo? Me volví a preguntar, quería saber cuando iba a poder decidir yo misma cuándo escuchar la música y donde, y cual y todo tipo de preguntas invadiendo mi cuerpo haciendo que me sentara a pensar el por qué de todas ellas y como deducción final invadió mi mente la idea, no, mejor dicho el sentimiento era mi amor hacia ella, hacia la música, amor que veo totalmente correspondido y que espero que no me defraude en lo que me queda de existencia en este mundo.


