Lo prometido es deuda y, después de 5 meses de duro trabajo, sangre sudor y lágrimas, noches en vela, montañas de café, puñetazos contra mi propia inspiración, bolígrafos mordisqueados, y en fin, 5 meses de dar mal en general, aquí está, terminado El lamento de Medea.
El lamento comienza después de que Medea vea como su marido, Jasón, le pone los cuernos miserablemente con la reina de las amazonas, Hipólita. Ya sé que Jasón nunca tuvo relaciones con Hipólita, que ese fue Teseo, pero el argumento de la obra está desarrollado así, y de lo que se trata es de dar a Medea una excusa para que nos cuente su vida, no de ser fieles a la vida de Jasón.
ADVERTENCIA: 1º, leedlo con calma, tiempo y sosiego, porque ocupa 7 folios; y 2º, quizá deberíais saber que la historia de Medea es muy macabra, así que no esperéis grandes lágrimas ni palabras de rencor. Medea echa en cara a Jasón todo lo que ha hecho por él, relatándole toda su vida desde que se conocieron. Y la vida de Medea está bañada en sangre. Como ya he dicho, es muy macabro. Abstenerse mentes sensibles.


2 comments
Comments feed for this article
Mayo 12, 2008 a 8:03 pm
conlaspalabras
Densa, densa…
¡Madre mía María Isabel, qué imaginación tienes!
Esther.
Mayo 13, 2008 a 8:51 am
besy
Gracias, jeje, lo cierto es que este lamento me enorgullece. Para empezar, ocupa por sí mismo ya la mitad de la obra de teatro (vamos, que podría ser una obra de teatro independiente); además, me ha costado más escribir este lamento, que El amor no trae más que problemas I entera.
Pero ha merecido la pena. Al final le he acabado cogiendo cariño a Medea y todo.
Y ahora…¡a por El lamento de Eco!
MI