Voy a “pensar en pequeño”, porque es verano y tengo tiempo para las cosas, para pensar despacio.

“En los últimos meses se han sentado a esta mesa y abordado los temas. Nunca habían hablado tanto. ¿Dónde está la cólera adolescente, el portazo, la furia muda que se suponía que era el rito de transición de Theo? ¿Todos esos impulsos se han sumido en los blues? Hablaron de Irak, por supuesto, de Estados Unidos y del poder, de la desconfianza europea, del Islam -su sufrimiento y autocompasión, Israel y Palestina, dictadores, democracia- y después de las cosas de chicos: de las armas de destrucción masiva, las barras de combustible nuclear, la fotografía por satélite, los lásers, la nanotecnología. En la mesa de la cocina, esto es el menú de principios del siglo XXI, el plato especial del día. Una reciente noche de domingo, Theo ideó un aforismo: cuanto más grande piensas, más gilipollas parece. Instado a que lo explicara dijo:flor

-Cuando pensamos en las cosas grandes, la situación política, el calentamiento de la tierra, la pobreza en el mundo, todo parece horrible, nada mejora, no hay nada que esperar. Pero si pienso en lo pequeño, en algo más cercano… por ejemplo, una chica que he conocido o la canción que vamos a componer con Chas, o en surfear por la nieve el mes próximo, entonces es estupendo. Así que voy a adoptar este lema: piensa en pequeño.”

(Ian McEwan, Sábado, 2005)

foto: Flickr

No es propiamente un relato, es género teatral. Aquí va, líos de pareja como lectura veraniega:.

……….Verónica: Sensual, complicada, poco segura de sí misma.
……….Cristian: Ligero, simpático, nada complicado, muy inseguro.
……….Marta: Elegante, muy alegre, sincera e irónica al mismo tiempo.
……….Escenario: Verónica y Cristian fuman en la cama, ya bien avanzada la mañana,
……….un día de verano.feetinbed

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VERÓNICA.- ¿Se lo vas a decir?

CRISTIAN.- ¿Decir qué?

VERÓNICA.- Pues que me quedé contigo esta noche, obviamente.

CRISTIAN.- ¡Claro que le diré, ¿qué esperabas?! De todas maneras ella debe imaginárselo.- Agrega un poco sorprendido- ¿ Qué, no querías que lo supiera?

VERÓNICA.- No por esta vez. Marta no anda muy bien últimamente. Podría ponerse algo celosa.

CRISTIAN.- Todavía mas sorprendido- ¡¿Celosa!? ¿ Pero de qué, o de quién? A ti te quiere mucho…quizá demasiado, pensándolo un poco.

VERÓNICA.- ¡Precisamente! Es lo que yo quería decir: celosa de ti, no de mí.

CRISTIAN.-Después de unos instantes de reflexión- A ver, espera, espera…¿ Estás tratando de decir que se pondría celosa de mí respecto a ti?

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Autora: Marta Pascual León -4ºESO-

Foto: flickr

“Eran más de las dos. Toda la ciudad estaba en calma. No se escuchaba ningún ruido excepto el cgatoontinuo retumbar de la música bakalao de los after-hours y alguna efímera sirena de ambulancia. L a ciudad dormía y sus habitantes se preparaban para un nuevo día en la monotonía habitual d e la urbe. Un gato silencioso se deslizaba ágilmente entre tejado y tejado, buscando a su próxima presa. Sus patas almohadilladas apenas producían ruido al aterrizar de un salto en las azoteas. Corría a una velocidad vertiginosa y apenas se podía vislumbrar su estela en medio de la noch e . Ya estaba cerca de su objetivo. De un brinco casi imposible, se encaramó a uno de los edificios más altos de la manzana. Sí, ahí estaba. Era prácticamen te la única luz que estaba encendida en el bloque de pisos. Ni siquiera la persiana estaba echada. Allí, fmanosordenadorrente a una lamparilla barata y dejándose la vista en un ordenador, estaba ella. En corvada y ojerosa, tecleaba con frenesí en el teclado de la máquina. El gato se sentó a observarla. Un ligero parpadeo, y el gato se había esfumado. En su lugar se encontraba una figura enc apuchada. Su oscura silueta se recortaba contra la luz de la luna y el viento agitaba su capa . Esbozó una sonrisa siniestra y sus dientes resplandecieron en medio de las tinieblas.

- Tú. – sentenció con un murmullo que sin embargo parecía expandirse con el viento – Eres la siguiente.”

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¡UN RELATO CARGADO DE SUSPENSE!

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Paloma Abaurrea Marteles

4ºESO

fotos: flickr

La fila de camiones y todoterrenos parecía no tener fin. A pesar de que contaba únicamente con tres camiones y cinco todoterrenos, la comitiva dejaba tras de sí una gran barrera de polvo que hacía imposible ver lo que había tras la caravana. Llevaban más de dos días de viaje por las inhóspitas y yerm as tierrtodoterrenosflickras de aquel desierto interminable: el Sáhara.

Habían partido de M aradi, en Níger, a las seis de la mañana del 22 de junio y ya estaban próximos a su destino: una pequeña población que se había instalado sobre un acuífero que daba de beber a las reses con las que com erciaban en los mercados cercanos. Ese pueblo servía de parada para los cansados viajeros que necesitaban un descanso y reponer energías del duro viaje que ofrecía el Sáhara.

El calor se iba haciendo insoportable, estaban agotados, veían cómo poco a poco se iban acercando a los montes en los que encontrarían descanso. Mientras tanto el paisaje se repetía una y otra vez sin el más mínimo cambio, imperturbable al paso de la caravana. El aburrido viaje y el enorme laexpedicionc alor iba haciendo acopio en los arqueólogos que sabían que una vez llegaran comenzarían las excavaciones y eso caldeaba los ánimos de los más jóvenes e inexpertos que encontraban aquí su primera expedición. Pese a todo, y pese al enorme trabajo que les esperaba, estaban ansiosos de comenzar el trabajo pues la doctora Melly, encargada de la expedición, creía estar ante un hallazgo totalmente nu evo, el descubrimiento de una nueva especie extinta hace miles de años, en el Paleolítico. De momento era algo secreto y habían conseguido el dinero gracias a una empresa que les había hecho guardar silencio con la nueva noticia, por lo que la versión oficial era una expedición relacionada con el estudio de las aguas.

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Intriga, aventura, acción…

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Por Eduardo Beltrán Sáenz (4ºESO)

Fotos: flickr

Noticia importante del día: ¡Hoy han salido las notas de PAU! Llamada telefónica mientras las notas viajan de Logroño a Arnedo: ¡100% de aprobados! ¡Bien!

Y vosotros los alumnos, veloces como el rayo, ¿pero cómo se filtran las noticias?, ¿cómo sois tan rápidos? Ahí estábais en el pasillo, esperando a que saliera de la reunión: abrazos, alegría, sonrisas de oreja a oreja… ¿Y los que regresan hoy del viaje de estudios? Móviles sonando por todos los sitios.

Y esto ya suena a despedida. Antes era: “nos vemos el día que dan las notas”… pero ahora ya ha llegado. Mañana será el día de notas del resto. Suena a cierre. A proyectos. A vidas separadas que vuelven en septiembre a contarlo todo.

Y cómo no, a días de relax, de hacer lo que me apetece, de coger un buen libro. Y aquí me acuerdo de Pennac. Si me pongo muy seria durante el curso con las lecturas ahora cambio, es tiempo de verano, llega el derecho a no leer, mejor dicho: el derecho a leer lo que a cada uno y cada una le guste. Leer por afición,  leer por satisfacción, leer por placer. Todo a la vez.

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  • El derecho de no leer un libro.
  • El derecho de saltar las páginas.
  • El derecho de no terminar un libro.
  • El derecho de releer.
  • El derecho de leer lo que sea.
  • El derecho al bovarismo.
  • El derecho de leer donde sea.
  • El derecho de buscar libros, abrirlos en donde sea y leer un pedazo.
  • El derecho de leer en voz alta.
  • El derecho de callarse.

(Yo os advierto: tengo libros atrasados. Estoy esperando darme una tripada)

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Bovarismo: ‘estado de insatisfacción crónica de la persona’. Proviene de la novela Madame Bovary de G.Flaubert.
Daniel Pennac: Como una novela. Ed.Anagrama

Sobre todo, ¡opina!

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